Pero eso no impedía ni impide hasta hoy aferrarme a mi instrumento de seis cuerdas, cada vez que la música me llama, e imaginar que solo ella me transporta a los más espectaculares escenarios de la música. Es cierto, hasta hoy suelo imaginar en la soledad de mi habitación, que toco ante un enorme teatro iluminado con una voz sublime que encandila a un público totalmente rendido a mis pies, o como ahora que suelo imaginar que, por solo un instante soy Jorge Drexler y te canto al oído “Mi guitarra y vos”. Solo son ilusiones trasnochadas que habitan inocentemente en algún lugar de mi mente y de mi habitación.
Ayer pensaba en la quinta cuerda, la cuerda que le faltaba a tu guitarra, la cuerda que le faltaba a mi vida. Para sonar completa. Es curioso imaginar las formas, los modos, las circunstancias como se crean nexos para acercarse a alguien o como simplemente se crean las notas exactas que nos hacen vibrar lo más profundo de nuestro ser. La quinta cuerda y todas las demás cuerdas crean el sonido perfecto, ese sonido mágico, profundo y estremecedor, es como la voz que despierta y nos hace imaginar, volar o simplemente cerrar los ojos y soñar.
Parte de la letra (del vídeo) de esta buena canción del uruguayo Jorge Drexler dice:
Lamento mucho no haber aprovechado aquellas clases de guitarra durante el invierno en la universidad, pero a cambio agradezco mucho el hecho de salir desaprobado en esas clases y haber tenido la oportunidad de conocerte, gracias a mi guitarra y a las notas melodiosas que flotan en el aire y que nos unen, aquellas notas que nos envuelven en una espiral de dulce ensoñación, y entonces puedo imaginar y como Jorge Drexler puedo cantarte al oído y decirte:
mi guitarra y vos / mi guitarra y vos…







