jueves, 15 de julio de 2010
lunes, 5 de julio de 2010
A PROPÓSITO...
¿DÍA DEL MAESTRO O DEL PROFESOR?
1. La mayoría de profesionales, aún en el ámbito escolar, no pueden precisar con corrección qué se celebra el día 6 de julio de cada año. Para muchos se trata del "día del maestro", empero se trata del "día del profesor". Ambos términos parecen sinónimos o en todo caso equivalentes. Sin embargo, desde una perspectiva educativa el 6 de julio es el día del profesional de la educación porque un 6 de julio de 1823 José de San Martín creó la primera Escuela Normal para la formación de profesores. Antes de esa fecha la tarea de enseñar correspondía a las congregaciones religiosas extranjeras porque enseñar era rezar o catequizar. Cuando se seculariza la iglesia el naciente estado peruano empieza a crear sus propios organismos, sus propios profesores.
2. Nombrar "profesor" o "maestro" parece, a simple vista, una discusión fútil. Pero entre las condiciones para elevar a una ocupación como profesión es que tenga su propio lenguaje o sus propias categorías. Así entre los médicos al hacer el diagnóstico no se podría confundir ni por un instante "tifus" con "tifoidea", o entre los abogados "interdicción" de "interdicto". Con similar exigencia en el campo de
3. En una exquisitez del lenguaje, los términos docente, profesor, maestro, pedagogo o educador no son lo mimo. El hecho de tener una asignatura a su cargo, escribir en la pizarra, tomar exámenes, cobrar un sueldo o incluso hacer orientación o investigación no da rigurosamente la condición de profesor. Quienes haciendo uso de su profesión hacen labores de enseñanza no son profesores, sino docentes, algunas veces maestros, sí educadores difícilmente pedagogos. Por otro lado, los padres de familia no son profesores de sus hijos ni pedagogos, aunque sí pueden ser educadores y a veces docentes. Hagamos las diferencias a riesgo de generar una discrepancia sobretodo con quienes se han agregado a su título gestado en estudios académico-profesionales, otro, subrepticia e injustamente, el de profesor.
4. En este artículo llamamos Docente a la persona que realiza labores de enseñanza, de instrucción, de transmisión de información, ayudado con demostraciones prácticas, con exámenes, con todo ese halo de magisterio. El docente puede ser o no profesor, finalmente su labor es enseñar. Por ejemplo, el que sabe que danza y enseña danza, es docente de danzas; el médico que enseña en la universidad será docente de medicina pero no necesariamente profesor de medicina.
5. Profesor es el profesional de la educación, es la persona que ostenta estudios y el título para dedicarse a labores de enseñanza y formación. Puede ser Licenciado en Educación o simplemente profesor. La calidad de sus estudios, la modalidad "semivirtual" o hasta el pésimo estudiante que fue, es otro problema no menos importante pero no materia de análisis. Al parecer las raíces de "profesor" tienen una connotación sacra como "en pro de una fe", por ello sus símiles son profeta, profeso, profesión. Al profesor a inicios del siglo XX se le llamaban "preceptor", "instructor" y cuando surgen las Facultades de Educación a mediados de la década del 40 se les llama licenciados en educación. El profesor tiene dos campos definidos de trabajo, la docencia y la administración.
6. Maestro proviene de "magister" que a su vez lo componen dos voces, "magis" que significa "más" y de "ter" que significa "tres". Alude a que el maestro debe saber tres veces más. Así lo era en la época medieval cuando sabía más que el oficial y más que el aprendiz. Vulgarmente, maestro sigue asociado al desempeño de labores artesanales o pequeños oficios como carpintero o albañil. Empero, en términos pedagógicos, maestro es la persona que por sus cualidades, práctica, obra, ideales, etc. tiene discípulos o ha creado una escuela o corriente de pensamiento o de acción. El maestro entonces puede tener o no formación académica en educación, puede ser o no profesor, lo que hace su distinción es su capacidad de trascender y hacer trascender, de permanecer en el tiempo a pesar de los cambios generacionales. Por ejemplo, maestro fue José Antonio Encinas que fue además de profesor, abogado, psicólogo, antropólogo. Pero lo es también, José Carlos Mariátegui que no terminó la educación primaria ni estudio en la universidad, y siendo sincero, en buena hora que no lo hizo, hubiera perjudicado su educación. Cualquier profesor, y no digo un profesor cualquiera, no es maestro. El maestro tiene discípulos, el profesor alumnos o estudiantes, mientras que el docente tiene discentes, y el educador, educandos.
7. El Educador es la persona que interviene en la formación de otra, de modo directo e indirecto pero que trasciende en ella. Educar viene de educare de "dar forma" y de ex ducere o sea "sacar de adentro hacia fuera". Educar no es privativo del profesor ni es un espacio de nadie, educar en un sentido riguroso supone alto profesionalismo, pero por su naturaleza misma, educar corresponde a los diferentes actores que se ha llamado "sociedad educadora". Educador puede ser el padre o madre de familia, el estudiante de sus profesores o de sus compañeros. Educador puede ser el policía, el vendedor de diarios o el periodista que dirige, y a veces mal conduce un medio pero en fin de cuentas.
8. En cambio, Pedagogo no es aquel que enseña pedagogía sino el estudioso del fenómeno educativo, es el científico entregado a la investigación educativa, quien proporcionaba teoría educativa que explique y predigan los hechos y fenómenos educativos. No hay muchos pedagogos porque la investigación está menospreciada. La mayoría de trabajos de pedagogía carecen de rigor epistemológico o sencillamente vuelven a concluir lo mismo que sabíamos.
9. Pero estas consideraciones, el 6 de julio es día del profesor en recuerdo a la creación de la primera Escuela Normal en el Perú. Sin embargo, nuestro saludo a quienes ejercen labores de enseñanza, aunque esperamos que sirva esta aclaración para evitar el uso indiscriminado de conceptos que permiten reivindicar al profesor porque no se es profesor cuando uno quiera o donde se lo permitan sino deben ejercer el magisterio quienes tengan compromiso con su vocación que eso es lo que hace falta.
Gabriel Vela Quico
miércoles, 30 de junio de 2010
AUSOLENCIA
martes, 29 de junio de 2010
SALÓN DE BELLEZA - MARIO BELLATIN
Tercer año de secundaria
MARIO BELLATIN
Escritor mexicano nacido en México DF. De padres peruanos, estudió Teología y Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima. En Lima publicó sus primeras novelas, Mujeres de sal (1986), Efecto invernadero (1992), Canon perpetuo (1993), Salón de Belleza (1994) y Damas chinas (1995). Más tarde viajó a México, dónde edita, Poeta ciego (1998), Salón de belleza (1999), El jardín de la señora Murakami (2000), Flores (Premio Xavier Villaurrutia, 2002), Perros héroes (2003) y Lecciones para una liebre muerta (2005). Ha sido director del Área de Literatura y Humanidades de la Universidad del Claustro de Sor Juana y es miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Considerado como un novelista experimental, sus novelas plantean un juego lúdico entre realidad y ficción, con ninguna referencia biográfica, matizados con protocolos apócrifos, crónicas, biografías o documentos científicos, provocando así situaciones inverosímiles e incluso graciosas. Es además autor de la obra teatral Blackout.
Salón de belleza
En Salón de belleza se cuentan tres historias: la de un peluquero travesti en la fase terminal de una enfermedad que no se dice cuál es, pero que, por los síntomas y el contexto, se supone que es el SIDA; también es la historia del Moridero y de los acuarios. Narrada en primera persona, las historias se vuelcan, poco a poco, cada vez más a priorizar ciertos espacios (el espacio del cuerpo decrépito del peluquero, el espacio de los acuarios descuidados, el espacio de la peluquería convertida en Moridero). El Moridero, que es un sitio adonde van a morir las víctimas de esta innombrable peste, se convierte en la gran metáfora de un mundo decadente, en el que las reglas inventadas por el peluquero están regidas por la resignación, por la inminencia de la muerte y por la indiferencia de hallarles una justificación trascendental.
Como metáfora de la vida que se extingue, atacada por un mal incurable, están las peceras, a las que el peluquero les brinda tanto cuidado como a los desahuciados. Para el protagonista no hay mayor diferencia entre ambos, no hay una jerarquía de tipo moral entre estas criaturas a las que sólo se limita ver cómo van perdiendo su belleza. Todo lo hace sin ningún cuestionamiento moral. La evolución del mal en los enfermos, a quienes desinteresadamente, altruistamente, ayuda a sobrepasar la agonía y no morir solos, se canaliza en él, atacado también por la enfermedad, no directamente sino a través de los peces.
Es así, que en los espejos de la peluquería parece ser que el travesti peluquero es el único que no se refleja. La enfermedad en él es vista por medio de la belleza moribunda de los peces. Los peces simbolizan la belleza de la vida y, a su vez, la encarnación de la muerte. Todo está siendo atacado por el mal, la peluquería, los cuerpos de las víctimas humanas, el agua de las peceras y los peces. La corrupción es inevitable y está generalizada.
La razón del peluquero travesti de ayudarlos a morir decentemente, “para morir en compañía”, es una razón más que ética, estética. De ahí que no acepte la compasión cristiana de las monjas por un lado, y de ahí también, por otro, que tenga el rechazo de los vecinos del barrio. Aceptar la ayuda de las monjas sería darle una finalidad al Moridero que él considera inútil. Una finalidad cristiana, de creer en un más allá, o peor aún de darle la falsa ilusión a los pacientes de la posibilidad de un milagro de curarse. El peluquero lo entendió así al principio, cuando quiso rescatar de lo inevitable a un enfermo: “Hicimos algunas colectas entre los amigos para comprar las medicinas, que eran sumamente caras. Todo fue inútil. Más fue el desgaste físico y moral que aquel tratamiento le causó al enfermo como a los que estábamos alrededor. La conclusión fue simple. El mal no tenía cura.”
Lo que lo motiva, entonces, es la misma razón que tiene para seguir criando peces en una peluquería que ya ha perdido su original función. El travestismo o el maquillaje es su arte y la manera de enfrentar a la muerte, de ocultar el dolor. La vida es belleza para el peluquero, y la belleza es lo contrario al dolor y al sufrimiento. No le preocupa que la muerte sea el fin, sino la manera como llega, la manera de hacer horrible lo que antes era bello. Por eso cree que puede vencer a la muerte quitándole a ella (ocultándola mejor dicho) todo el dolor posible y su sufrimiento.
UN MODO DE SENTARSE - CARLOS RENGIFO
Segundo año de secundaria
Colegio "El Carmelo"
CARLOS RENGIFO
Nació en Lima, el 15 de setiembre de 1964. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad San Martín de Porres. Ha participado en diversos eventos literarios en Lima, como el 2do y 3er Encuentro de Escritores Jóvenes convocado por la Asociación Peruana de Promotores y Animadores Culturales, (APPAC), en 1991 y 1993, respectivamente; la Bienal Arte de los Noventa, realizada en la Biblioteca Nacional del Perú, en 1988; y el Primer Encuentro de Nuevos Narradores Ernest Hemingway, organizado por la Universidad Federico Villarreal, en 1999. Es autor de los libros de cuentos EL PUENTE DE LAS LIBÉLULAS (1996) y CRIATURAS DE LA SOMBRA (1998), y de la novela LA MORADA DEL HASTÍO (2001). Ha ejercido el periodismo en diferentes medios de comunicación y colaborado activamente en revistas literarias peruanas, como Imaginario del arte, Sieteculebras, Arteidea, El Ornitorrinco, El Túnel, etc. Con algunos premios literarios en su haber, en el 2000 fue incluido en el octavo tomo de la antología EL CUENTO PERUANO 1990-2000 que publica el organismo estatal Petroperú.UN MODO DE SENTARSE

Del libro de cuentos de Carlos Rengifo titulado: “El puente de las libélulas” He escogido uno en particular para trabajarlo en clase: “Un modo de sentarse” Y es que Rengifo maneja bien el conflicto adolescente, su relato es valioso porque ilustra el motivo siempre interesante de las relaciones hombre-mujer en el espacio de la realidad.
El puente de las libélulas es un conjunto de cuentos, precisos y dramáticos, que abre un sólido horizonte dentro del género en la literatura contemporánea en nuestro país, nos adentramos realmente en esa trama oscura donde los personajes, movidos por sus pasiones, prejuicios o simples confusiones existenciales, todos ellos seres de vida simple y cotidiana, se transforman en monstruos de sí mismos al lanzarse al abismo de la explosión existencial, carentes de fuerzas para soportar la dureza de la vida que los ha envuelto desde siempre.
A diferencia de otros planteamientos existenciales, es decir, de aquellos en el que se enjuicia el sentido de nuestra vida, en los cuentos de Rengifo hay una sorda mirada a los inútiles vaivenes cotidianos que establecen un combate contra el sinsentido total. Lo peor, acaso, es la lucidez frente a esa realidad. La conciencia se hace cómplice de la derrota y la misma razón deja una estela de sufrimiento y dolor, y es tan inútil como ilusoria.
El puente de las libélulas es un conjunto de cuentos, precisos y dramáticos, que abre un sólido horizonte dentro del género en la literatura contemporánea en nuestro país, nos adentramos realmente en esa trama oscura donde los personajes, movidos por sus pasiones, prejuicios o simples confusiones existenciales, todos ellos seres de vida simple y cotidiana, se transforman en monstruos de sí mismos al lanzarse al abismo de la explosión existencial, carentes de fuerzas para soportar la dureza de la vida que los ha envuelto desde siempre.
A diferencia de otros planteamientos existenciales, es decir, de aquellos en el que se enjuicia el sentido de nuestra vida, en los cuentos de Rengifo hay una sorda mirada a los inútiles vaivenes cotidianos que establecen un combate contra el sinsentido total. Lo peor, acaso, es la lucidez frente a esa realidad. La conciencia se hace cómplice de la derrota y la misma razón deja una estela de sufrimiento y dolor, y es tan inútil como ilusoria.
Parte de la información ha sido tomada del blog del escritor Ricardo Virhuez Villafane:
http://virhuez-1.blogspot.com/
jueves, 10 de junio de 2010
Ana Blandiana (rumana - 1942)
"Deberíamos "
Deberíamos nacer ancianos,
inteligentes, capaces de decidir
nuestra suerte en el mundo,
saber desde la primera encrucijada
qué camino tomar
y que, irresponsable sólo sea
el deseo de ir más lejos.
Después hacernos, al caminar,
aún más y más jóvenes,
maduros y poderosos alcanzar
las puertas cerradas de la creación,
traspasarlas y, en amor,
volvernos adolescentes,
ser niños cuando nazcan nuestros hijos.
Entonces ellos serán más viejos
que nosotros,
nos enseñarán a hablar,
nos mecerán para dormir,
y nosotros desapareceremos por completo,
cada vez más pequeños,
como un granito de uva, de arveja o de
trigo...
inteligentes, capaces de decidir
nuestra suerte en el mundo,
saber desde la primera encrucijada
qué camino tomar
y que, irresponsable sólo sea
el deseo de ir más lejos.
Después hacernos, al caminar,
aún más y más jóvenes,
maduros y poderosos alcanzar
las puertas cerradas de la creación,
traspasarlas y, en amor,
volvernos adolescentes,
ser niños cuando nazcan nuestros hijos.
Entonces ellos serán más viejos
que nosotros,
nos enseñarán a hablar,
nos mecerán para dormir,
y nosotros desapareceremos por completo,
cada vez más pequeños,
como un granito de uva, de arveja o de
trigo...
miércoles, 2 de junio de 2010
EL DELFÍN - HISTORIA DE UN SOÑADOR

En este viaje llamado vida, es la voluntad del corazón lo que define nuestro destino; pues para lograr nuestras metas no sólo debemos actuar, sino también soñar; no sólo planificar, sino también creer.
El Delfín es una historia de coraje, de lucha contra nuestros propios límites, nuestros propios miedos. Es una historia que nos recuerda que en la vida hay más de lo que vemos con nuestros ojos: cosas que sólo podemos descubrir si seguimos nuestras propias reglas. Es una historia de esperanza que revela la magia de este mundo, una magia que a menudo olvidamos.
El Delfín es una historia de coraje, de lucha contra nuestros propios límites, nuestros propios miedos. Es una historia que nos recuerda que en la vida hay más de lo que vemos con nuestros ojos: cosas que sólo podemos descubrir si seguimos nuestras propias reglas. Es una historia de esperanza que revela la magia de este mundo, una magia que a menudo olvidamos.

Sergio Bambarén Roggero
Nació en Lima, el 1 de diciembre de 1960, y desde muy joven fue cautivado por el mar, dado que había nacido en una ciudad muy cercana al océano. Esto lo influenció toda su vida y lo puso en un viaje que jamás soñó: volverse escritor.Su espíritu de aventura lo llevó a los Estados Unidos donde estudió y se graduó como ingeniero químico. Sin embargo, el océano era su gran amor, y su pasión por la tabla hawaiana lo llevó a viajar y a surfear por lugares como América Central, México, California, Chile y Perú.
Luego de regresar por un breve tiempo al Perú, Sergio decidió emigrar a Australia, donde trabajó como ejecutivo de ventas. Sin embargo, siguió viajando, siempre en busca de la ola perfecta.
Después de varios años de residencia en ese país, Sergio decidió tomarse un año sabático y se fue a Europa para proseguir su búsqueda, y fue en Portugal, en una pequeña playa rodeada de bosques de pinos llamada Guincho, en las afueras de Lisboa, donde finalmente encontró la ola perfecta, a la vez que conoció un delfín muy especial que le dio la inspiración para escribir su primera novela: El delfín. La historia de un soñador.
Actualmente, Sergio vive en Lima, Perú, donde practica la tabla hawaiana rodeado de delfines, lo cual le da la inspiración para seguir escribiendo. Sergio tiene una filosofía de vida que trata de compartir con la gente a través de sus novelas: "nunca dejes que tus miedos se interpongan en tus sueños".
No se olviden de dejar sus comentarios...
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