viernes, 29 de octubre de 2010

lunes, 18 de octubre de 2010

OCTUBRE




Octubre


La procesión va lentamente,
con sus pasos aburridos,
con la inercia de moverse
siempre en círculos
en estúpidos círculos

Un mar humano que te ahoga
mansamente
en la espesura de esta acompañada soledad

Si, estas solo
aunque un gentío grite cadenciosamente a tu alrededor
estas solo
mortalmente solo

y la procesión va lentamente
con sus rostros siniestros,
con la complicidad macabra
de la angustia
de ese andar inútil
de pisadas en falso
que nunca se detienen

La procesión va lentamente
y lentamente va mi procesión
cargada de quejas
y lamentos
que tienen el color morado
de los golpes
de la insufrible e incansable penitencia.
reflejada
paso a paso
en el rostro de miles de crucificados.


cesarvill

domingo, 10 de octubre de 2010

EL TRIUNFO DEL ETERNO CANDIDATO

Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010

Siempre quise publicar una noticia como esta en mi blog; Mario Vargas Llosa el eterno candidato al premio Nobel finalmente ganó, y así sucedió. El fin de semana ha sido una especie de regocijo propio y ajeno a la vez. Propio porque a todos quienes admiramos la obra de este ilustre peruano nos ha influenciado de muchas maneras y sentimos como propio el reconocimiento de la Academia Sueca y ajeno porque tal vez nosotros no pertenecemos al mundillo literario de las grandes ligas y somos para muchos unos completos desconocidos que no figuramos en el parnaso literario mundial, pero en fin ese es un tema tal vez de un próximo post, lo cierto es que el reconocimiento largamente esquivo a nuestro escritor más reconocido mundialmente ha sido finalmente reconocido y esa es una alegría inmensa, es algo que nos motiva a seguir escribiendo, no en busca de premios o reconocimientos sino porque como dijo Mario Vargas Llosa alguna vez en un discurso: “la literatura es fuego” y ese fuego aviva las conciencias y las mentes.



Extracto del discurso de Mario Vargas Llosa "La literatura es fuego", al recibir el premio internacional de novela "Rómulo Gallegos", en la ciudad de Caracas, Venezuela agosto de 1967

Las mismas sociedades que exilaron y rechazaron al escritor, pueden pensar ahora que conviene asimilarlo, integrarlo, conferirle una especie de estatuto oficial. Es preciso, por eso, recordar a nuestras sociedades lo que les espera. Advertirles que la literatura es fuego, que ella significa inconformismo y rebelión, que la razón del ser del escritor es la protesta, la contradicción y la crítica. Explicarles que no hay término medio: que la sociedad suprime para siempre esa facultad humana que es la creación artística y elimina de una vez por todas a ese perturbador social que es el escritor o admite la literatura en su seno y en ese caso no tiene más remedio que aceptar un perpetuo torrente de agresiones, de ironías, de sátiras, que irán de lo adjetivo a lo esencial, de lo pasajero a lo permanente, del vértice a la base de la pirámide social. Las cosas son así y no hay escapatoria: el escritor ha sido, es y seguirá siendo un descontento. Nadie que esté satisfecho es capaz de escribir, nadie que esté de acuerdo, reconciliado con la realidad, cometería el ambicioso desatino de inventar realidades verbales. La vocación literaria nace del desacuerdo de un hombre con el mundo, de la intuición de deficiencias, vacíos y escorias a su alrededor. La literatura es una forma de insurrección permanente y ella no admite las camisas de fuerza. Todas las tentativas destinadas a doblegar su naturaleza airada, díscola, fracasarán. La literatura puede morir pero no será nunca conformista.

Sólo si cumple esta condición es útil la literatura a la sociedad. Ella contribuye al perfeccionamiento humano impidiendo el marasmo espiritual, la autosatisfacción, el inmovilismo, la parálisis humana, el reblandecimiento intelectual o moral. Su misión es agitar, inquietar, alarmar, mantener a los hombres en una constante insatisfacción de sí mismos: su función es estimular sin tregua la voluntad de cambio y de mejora, aun cuando para ello daba emplear las armas más hirientes y nocivas. Es preciso que todos lo comprendan de una vez: mientras más duros y terribles sean los escritos de un autor contra su país, más intensa será la pasión que lo una a él. Porque en el dominio de la literatura, la violencia es una prueba de amor.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Silvania - Nudo de cielo y delfin


HELICE

Verde azul
el mar, amar
en tus ojos hambrientos
de la sal de mi cuerpo

Surge el albur
en los extramuros del cielo
y son las luces
las que nos rozan como hélices
las que me devuelven la alegría
hipnotizando la arena
esparcida en mi memoria
y en todo alrededor

Amor, el mar, amar

Hoy seremos esa arena
oculta de la orilla
bajo un cielo incontenible
de sombras infinitas,
luminosas
que giran y giran
creando la brisa
creando la vida
desde nuestros
corazones...


cesarvill

viernes, 10 de septiembre de 2010

"El trompo" - José Diez Canseco


EL TROMPO - JOSÉ DIEZ CANSECO
PLAN LECTOR
COLEGIO "EL CARMELO"


José Diez Canseco Pereyra (1904 - 1949), escritor y periodista peruano. Se le considera precursor del realismo urbano en el Perú. En sus obras muestra escenas de la vida cotidiana en Lima y otros parajes costeños y emplea el lenguaje popular de un modo bastante novedoso.

A pesar de ser autor de algunos de los cuentos más conocidos de la literatura peruana, como El Gaviota o El trompo, José Diez-Canseco dedicó casi toda su vida al periodismo, llegando a convertirse en la década del 40 en el columnista más leído del prestigioso diario La Prensa. Por ello, al momento de su temprana muerte, sólo había publicado dos libros de narrativa -Estampas mulatas (1930) y Duque (1934)-, dejando mucho material inédito o disperso en revistas y periódicos.


Descargar el cuento aquí



miércoles, 1 de septiembre de 2010

"LA DESPEDIDA" (FRAGMENTO DE "LOS RÍOS PROFUNDOS")


JOSÉ MARÍA ARGUEDAS


Los ríos profundos (1956) es para muchos la síntesis más perfecta del mundo andino y el español. Su autor, el escritor y antropólogo peruano José María Arguedas, concibe toda su literatura alrededor de un proyecto: un país dividido entre dos culturas (la andina, de origen quechua, y la urbana, de raíces europeas) que deben integrarse en una relación armónica de carácter mestizo. Y resulta ser en esta obra, Los ríos profundos, donde mejor se plasman los grandes dilemas, angustias y esperanzas que ese proyecto plantea.

Se trata de una novela de formación articulada sobre dos pilares estructurales de dilatada tradición literaria, como son, por un lado el motivo del viaje y por el otro el del héroe adolescente que protagoniza el tránsito de la infancia a la edad adulta. Ambos motivos son de fácil rastreo a lo largo de la literatura, tanto aislados como combinados, arrancados, desde la Biblia y la épica clásica, pasando por la picaresca hasta llegar a la literatura del siglo XX.

La despedida es un fragmento de la novela de José María Arguedas "Los ríos profundos"

miércoles, 25 de agosto de 2010

MARIPOSAS - SILVIO RODRIGUEZ




Antes de leer el texto ponle "play" al video

Alguna vez maldije mi suerte, despotrique contra el mundo y lloré de pie porque estando echado lo inundaba todo a mi alrededor. Alguna vez.

Tengo suerte de vivir, de quejarme y de maldecir, de agradecerle a la vida tantos golpes y tantas alegrías. Que manera más curiosa de sentirnos vivos; pienso a veces. Los extremos nos hacen estremecernos y darnos cuenta de cuan vivos estamos, son las situaciones mas extremas las que nos ayudan a crecer y luego a aprender.

Ayer recordaba, imaginaba mariposas (como la canción de Silvio), tan libres, tan blancas, tan llenas de vida, repletas de sueños que aun no se han ido. Recordaba que “vivir” es lo único que vale la pena en esta vida. Reír, llorar, maldecir, agradecer o simplemente vivir, porque pasado un tiempo los recuerdos dejan de dolernos y en vez de eso nos dibujan preciosas sonrisas que casi siempre iluminan nuestro oscuro caminar.

Debajo del cielo vuelvo a caminar, a sonreír, a esperar y esperar mis mariposas, mis navecitas blancas…

jueves, 12 de agosto de 2010

LA INSIGNIA - JULIO RAMÓN RIBEYRO


Julio Ramón Ribeyro se dedicó a la escritura con el mismo placer y resignación con el que se sobrevive un vicio: sin remedio. Aunque en algún momento confesó ser un "hedonista frustrado", pues su vida siempre se sostuvo en los frágiles "umbrales de la salud", Ribeyro practicó la embriaguez moderada como método de conocimiento y la escritura como sucedáneo del tabaquismo. Ribeyro no escribe por oficio, acaso ni siquiera por vocación; lo suyo es un impulso fatal, una necesidad inaplazable. Dejar de hacerlo, como dejar de fumar, le habría hecho la vida insoportablemente insípida.


LA INSIGNIA

Julio Ramón Ribeyro

Hasta ahora recuerdo aquella tarde en que al pasar por el malecón divisé en un pequeño basural un objeto brillante. Con una curiosidad muy explicable en mi temperamento de coleccionista, me agaché y después de recogerlo lo froté contra la manga de mi saco. Así pude observar que se trataba de una menuda insignia de plata, atravesada por unos signos que en ese momento me parecieron incomprensibles. Me la eché al bolsillo y, sin darle mayor importancia al asunto, regresé a mi casa. No puedo precisar cuánto tiempo estuvo guardada en aquel traje que usaba poco. Sólo recuerdo que en una oportunidad lo mandé a lavar y, con gran sorpresa mía, cuando el dependiente me lo devolvió limpio, me entregó una cajita, diciéndome: "Esto debe ser suyo, pues lo he encontrado en su bolsillo". Era, naturalmente, la insignia y este rescate inesperado me conmovió a tal extremo que decidí usarla.

Aquí empieza realmente el encadenamiento de sucesos extraños que me acontecieron. Lo primero fue un incidente que tuve en una librería de viejo. Me hallaba repasando añejas encuadernaciones cuando el patrón, que desde hacía rato e observaba desde el ángulo más oscuro de su librería, se me acercó y, con un tono de complicidad, entre guiños y muecas convencionales, me dijo: "Aquí tenemos libros de Feifer". Yo lo quedé mirando intrigado porque no había preguntado por dicho autor, el cual, por lo demás, aunque mis conocimientos de literatura no son muy amplios, me era enteramente desconocido. Y acto seguido añadió: "Feifer estuvo en Pilsen". Como yo no saliera de mi estupor, el librero terminó con un tono de revelación, de confidencia definitiva: "Debe usted saber que lo mataron. Sí, lo mataron de un bastonazo en la estación de Praga". Y dicho esto se retiró hacia el ángulo de donde había surgido y permaneció en el más profundo silencio. Yo seguí revisando algunos volúmenes maquinalmente pero mi pensamiento se hallaba preocupado en las palabras enigmáticas del librero. Después de comprar un libro de mecánica salí, desconcertado, del negocio.

--

Durante algún tiempo estuve razonando sobre el significado de dicho incidente, pero como no pude solucionarlo acabé por olvidarme de él. Mas, pronto, un nuevo acontecimiento me alarmó sobremanera. Caminaba por una plaza de los suburbios cuando un hombre menudo, de faz hepática y angulosa, me abordó intempestivamente y antes de que yo pudiera reaccionar, me dejó una tarjeta entre las manos, desapareciendo sin pronunciar palabra. La tarjeta, en cartulina blanca, sólo tenía una dirección y una cita que rezaba: SEGUNDA SESION: MARTES 4. Como es de suponer, el martes 4 me dirigí a la numeración indicada. Ya por los alrededores me encontré con varios sujetos extraños que merodeaban y que, por una coincidencia que me sorprendió, tenían una insignia igual a la mía. Me introduje en el círculo y noté que todos me estrechaban la mano con gran familiaridad. En seguida ingresamos a la casa señalada y en una habitación grande tomamos asiento. Un señor de aspecto grave emergió tras un cortinaje y, desde un estrado, después de saludarnos, empezó a hablar interminablemente. No sé precisamente sobre qué versó la conferencia ni si aquello era efectivamente una conferencia. Los recuerdos de niñez anduvieron hilvanados con las más agudas especulaciones filosóficas, y a unas digresiones sobre el cultivo de la remolacha fue aplicado el mismo método expositivo que a la organización del Estado. Recuerdo que finalizó pintando unas rayas rojas en una pizarra, con una tiza que extrajo de su bolsillo.

Cuando hubo terminado, todos se levantaron y comenzaron a retirarse, comentando entusiasmados el buen éxito de la charla. Yo, por condescendencia, sumé mis elogios a los suyos, mas, en el momento en que me disponía a cruzar el umbral, el disertante me pasó la voz con una interjección, y al volverme me hizo una seña para que me acercara.

- Es usted nuevo, ¿verdad? -me interrogó, un poco desconfiado.
- Sí -respondí, después de vacilar un rato, pues me sorprendió que hubiera podido identificarme entre tanta concurrencia-. Tengo poco tiempo.
- ¿Y quién lo introdujo?
Me acordé de la librería, con gran suerte de mi parte.
-Estaba en la librería de la calle Amargura, cuando el...
- ¿Quién? ¿Martín?
- Sí, Martín.
-!Ah, es un colaborador nuestro!
- Yo soy un viejo cliente suyo.
- ¿Y de qué hablaron?
-Bueno... de Feifer.
-¿Qué le dijo?
-Que había estado en Pilsen. En verdad... yo no lo sabía
-¿No lo sabía?
- No -repliqué con la mayor tranquilidad.
- ¿Y no sabía tampoco que lo mataron de un bastonazo en la estación de Praga?
- Eso también me lo dijo.
-!Ah, fue una cosa espantosa para nosotros!
-En efecto -confirmé- Fue una pérdida irreparable.

Mantuvimos una charla ambigua y ocasional, llena de confidencias imprevistas y de alusiones superficiales, como la que sostienen dos personas extrañas que viajan accidentalmente en el mismo asiento de un ómnibus. Recuerdo que mientras yo me afanaba en describirle mi operación de las amígdalas, él, con grandes gestos, proclamaba la belleza de los paisajes nórdicos. Por fin, antes de retirarme, me dio un encargo que no dejó de llamarme la atención.

-Tráigame en la próxima semana -dijo- una lista de todos los teléfonos que empiecen con 38. Prometí cumplir lo ordenado y, antes del plazo concedido, concurrí con la lista.
-!Admirable! -exclamó- Trabaja usted con rapidez ejemplar.

--

Desde aquel día cumplí una serie de encargos semejantes, de lo más extraños. Así, por ejemplo, tuve que conseguir una docena de papagayos a los que ni más volví a ver. Mas tarde fui enviado a una ciudad de provincia a levantar un croquis del edificio municipal. Recuerdo que también me ocupé de arrojar cáscaras de plátano en la puerta de algunas residencias escrupulosamente señaladas, de escribir un artículo sobre los cuerpos celestes, que nunca vi publicado, de adiestrar a un meno en gestos parlamentarios, y aun de cumplir ciertas misiones confidenciales, como llevar cartas que jamás leí o espiar a mujeres exóticas que generalmente desaparecían sin dejar rastro.

De este modo, poco a poco, fui ganando cierta consideración. Al cabo de un año, en una ceremonia emocionante, fui elevado de rango. "Ha ascendido usted un grado", me dijo el superior de nuestro círculo, abrazándome efusivamente. Tuve, entonces, que pronunciar una breve alocución, en la que me referí en términos vagos a nuestra tarea común, no obstante lo cual, fui aclamado con estrépito.

En mi casa, sin embargo, la situación era confusa. No comprendían mis desapariciones imprevistas, mis actos rodeados de misterio, y las veces que me interrogaron evadí las respuestas porque, en realidad, no encontraba una satisfactoria. Algunos parientes me recomendaron, incluso, que me hiciera revisar por un alienista, pues mi conducta no era precisamente la de un hombre sensato. Sobre todo, recuerdo haberlos intrigado mucho un día que me sorprendieron fabricando una gruesa de bigotes postizos pues había recibido dicho encargo de mi jefe.

Esta beligerancia doméstica no impidió que yo siguiera dedicándome, con una energía que ni yo mismo podría explicarme, a las labores de nuestra sociedad. Pronto fui relator, tesorero, adjunto de conferencias, asesor administrativo, y conforme me iba sumiendo en el seno de la organización aumentaba mi desconcierto, no sabiendo si me hallaba en una secta religiosa o en una agrupación de fabricantes de paños.

A los tres años me enviaron al extranjero. Fue un viaje de lo más intrigante. No tenía yo un céntimo; sin embargo, los barcos me brindaban sus camarotes, en los puertos había siempre alguien que me recibía y me prodigaba atenciones, y en los hoteles me obsequiaban sus comodidades sin exigirme nada. Así me vinculé con otros cofrades, aprendí lenguas foráneas, pronuncié conferencias, inauguré filiales a nuestra agrupación y vi cómo extendía la insignia de plata por todos los confines del continente. Cuando regresé, después de un año de intensa experiencia humana, estaba tan desconcertado como cuando ingresé a la librería de Martín.
--
Han pasado diez años. Por mis propios méritos he sido designado presidente. Uso una toga orlada de púrpura con la que aparezco en los grandes ceremoniales. Los afiliados me tratan de vuecencia. Tengo una renta de cinco mil dólares, casas en los balnearios, sirvientes con librea que me respetan y me temen, y hasta una mujer encantadora que viene a mí por las noches sin que yo le llame. Y a pesar de todo esto, ahora, como el primer día y como siempre, vivo en la más absoluta ignorancia, y si alguien me preguntara cuál es el sentido de nuestra organización, yo no sabría qué responderle. A lo más, me limitaría a pintar rayas rojas en una pizarra negra, esperando confiado los resultados que produce en la mente humana toda explicación que se funda inexorablemente en la cábala.

(Lima, 1952)


RESPONDER A LAS SIGUIENTES PREGUNTAS

1. ¿Dónde encuentra la insignia el protagonista? ¿Qué hace con ella?
2. ¿Por qué decide usarla?
3. ¿Qué le ocurre al protagonista en la librería de viejo?
4. ¿Cuál fue el segundo acontecimiento extraño?
5. ¿Qué tipo de encargos hace el protagonista para esta sociedad secreta?
6. ¿Qué ocurrió después de tres años en la organización? ¿y después de diez años?
7. Si le preguntáramos al protagonista cuál es el sentido de su organización, ¿qué contestaría?

PARA PENSAR FUERA DE CLASE Y DISCUTIR EN CLASE

Discute el valor simbólico de la insignia y del grupo. ¿Qué representan? En tu respuesta toma en cuenta las relaciones del individuo con el grupo y la motivación del individuo para formar parte del grupo. ¿Tiene algún significado el lugar donde fue encontrada la insignia?





miércoles, 11 de agosto de 2010

PACO YUNQUE - CESAR VALLEJO



Paco Yunque es una de las pocas producciones narrativas de César Vallejo, nuestro poeta universal. En ella se relata la historia de un niño campesino que es traído a la ciudad para acompañar en sus juegos y estudios a Humberto, el hijo del patrón, el poderoso Dorian Grieve quien es el gerente inglés de la "Peruvian Company".

jueves, 22 de julio de 2010

GREEN DAY - 21ST CENTURY BREAKDOWN



Nuevamente un disco digno de mención. Hay temas como Horseshoes and Handgrenades o Christian’s Inferno que te vuelan la cabeza, es cierto que, a los cuarenta años nadie se los imagina haciendo un "Dookie" otra vez, porque todo el mundo los trataria de “viejos monses”, pero así y todo 21st Century Breakdown es una prueba sincera de que ninguna banda tiene la furia ni la potencia del Green Day de hoy en día.

Habrá muchos Paramore, Tokio Hotel, Avril Lavigne y toda la masa de banditas que robaron estética a dos manos de Blink y de otros parecidos.. pero en cuestión de letras y musicalmente son otra realidad lo que los hace distinguirse de lo mediocre y lo comercial que tanto revuelo causa hoy en día, pocos son los que escriben letras sinceras y políticamente realistas como ellos, sin dejar de lado lo pegadizo (algo de dinero deben de ganar también ¿no creen?).

Que nadie se asombre entonces si nuevamente aparecen los falsos fans de Green Day porque sacaron un clip muy pegajoso con Last Night On Earth (para mí el toque más sentimental del disco). El anterior tuvo su toque en Whatsername (Como ocurrió con Wake me up When September Ends). Finalmente el tema de lo comercial no es culpa solo de ellos, la sobreexposición en cadenas como MTV que solo quieren lucro porque saben que hoy en día que a un chibolo le venden cualquier cosa con tal de hacerlo llamativo, pero que esa gente no opaque el brillo de un disco inteligente y poderoso, como en su momento lo fue American Idiot, con muy buena música y después de varios años de ausencia.

GREEN DAY - 21ST CENTURY BREAKDOWN (2009)


1. "Song Of The Century"
2. "21st Century Breakdown"
3. "Know Your Enemy"
4. "¡Viva La Gloria!
5. "Before The Lobotomy"
6. "Christian's Inferno"
7. "Last Night On Earth"
8. "East Jesus Nowhere"
9. "Peacemaker"
10. "Last Of The American Girls"
11. "Murder City"
12. "¿Viva La Gloria? (Little Girl)"
13. "Restless Heart Syndrome"
14. "Horseshoes And Handgrenades"
15. "The Static Age"
16. "21 Guns"
17. "American Eulogy"
18. "See The Light"

DESCARGAR EL DISCO AQUÍ


Posible setlist de Green Day en Lima:


1. Song of the Century
2. 21st Century Breakdown
3. Know Your Enemy
4. East Jesus Nowhere
5. Holiday
6. ¡Viva la Gloria!
7. Give Me Novacaine
8. Maria
9. Are We The Waiting
10. St. Jimmy
11. Boulevard of Broken Dreams
12. Going To Pasalacqua
13. Murder City
14. Nice Guys Finish Last
15. Hitchin' A Ride
16. It's Fuck Time (cover de Foxboro Hot Tubs)
17. Hitchin' A Ride (otra versión)
18. When I Come Around
19. Iron Man / Rock You Like A Hurricane / Highway to Hell
20. Brain Stew
21. Jaded
22. Knowledge (cover de Operation Ivy)
23. Basket Case
24. She
25. King For A Day
26. Shout (cover de Johnny O'Keefe cover)
27. Letterbomb
28. Always Look On The Bright Side Of Life / Hey Jude
29. 21 Guns (con intro de Paint It Black en guitarra)
30. American Eulogy
31. Minority

Encore
32. American Idiot
33. Jesus of Suburbia

Encore 2
34. Pulling Teeth (acústico)
35. Wake Me Up When September Ends (mitad acústico, mitad con la banda)
36. Good Riddance (Time of Your Life)


GreenDay en Lima from People & Music on Vimeo.


lunes, 5 de julio de 2010

A PROPÓSITO...


¿DÍA DEL MAESTRO O DEL PROFESOR?


1. La mayoría de profesionales, aún en el ámbito escolar, no pueden precisar con corrección qué se celebra el día 6 de julio de cada año. Para muchos se trata del "día del maestro", empero se trata del "día del profesor". Ambos términos parecen sinónimos o en todo caso equivalentes. Sin embargo, desde una perspectiva educativa el 6 de julio es el día del profesional de la educación porque un 6 de julio de 1823 José de San Martín creó la primera Escuela Normal para la formación de profesores. Antes de esa fecha la tarea de enseñar correspondía a las congregaciones religiosas extranjeras porque enseñar era rezar o catequizar. Cuando se seculariza la iglesia el naciente estado peruano empieza a crear sus propios organismos, sus propios profesores.

2. Nombrar "profesor" o "maestro" parece, a simple vista, una discusión fútil. Pero entre las condiciones para elevar a una ocupación como profesión es que tenga su propio lenguaje o sus propias categorías. Así entre los médicos al hacer el diagnóstico no se podría confundir ni por un instante "tifus" con "tifoidea", o entre los abogados "interdicción" de "interdicto". Con similar exigencia en el campo de la Pedagogía debemos diferenciar categorías aunque existe una variedad de términos no bien precisados que constituyen una panoplia que no es sino una diversidad de categorías mal usadas.

3. En una exquisitez del lenguaje, los términos docente, profesor, maestro, pedagogo o educador no son lo mimo. El hecho de tener una asignatura a su cargo, escribir en la pizarra, tomar exámenes, cobrar un sueldo o incluso hacer orientación o investigación no da rigurosamente la condición de profesor. Quienes haciendo uso de su profesión hacen labores de enseñanza no son profesores, sino docentes, algunas veces maestros, sí educadores difícilmente pedagogos. Por otro lado, los padres de familia no son profesores de sus hijos ni pedagogos, aunque sí pueden ser educadores y a veces docentes. Hagamos las diferencias a riesgo de generar una discrepancia sobretodo con quienes se han agregado a su título gestado en estudios académico-profesionales, otro, subrepticia e injustamente, el de profesor.

4. En este artículo llamamos Docente a la persona que realiza labores de enseñanza, de instrucción, de transmisión de información, ayudado con demostraciones prácticas, con exámenes, con todo ese halo de magisterio. El docente puede ser o no profesor, finalmente su labor es enseñar. Por ejemplo, el que sabe que danza y enseña danza, es docente de danzas; el médico que enseña en la universidad será docente de medicina pero no necesariamente profesor de medicina.

5. Profesor es el profesional de la educación, es la persona que ostenta estudios y el título para dedicarse a labores de enseñanza y formación. Puede ser Licenciado en Educación o simplemente profesor. La calidad de sus estudios, la modalidad "semivirtual" o hasta el pésimo estudiante que fue, es otro problema no menos importante pero no materia de análisis. Al parecer las raíces de "profesor" tienen una connotación sacra como "en pro de una fe", por ello sus símiles son profeta, profeso, profesión. Al profesor a inicios del siglo XX se le llamaban "preceptor", "instructor" y cuando surgen las Facultades de Educación a mediados de la década del 40 se les llama licenciados en educación. El profesor tiene dos campos definidos de trabajo, la docencia y la administración.

6. Maestro proviene de "magister" que a su vez lo componen dos voces, "magis" que significa "más" y de "ter" que significa "tres". Alude a que el maestro debe saber tres veces más. Así lo era en la época medieval cuando sabía más que el oficial y más que el aprendiz. Vulgarmente, maestro sigue asociado al desempeño de labores artesanales o pequeños oficios como carpintero o albañil. Empero, en términos pedagógicos, maestro es la persona que por sus cualidades, práctica, obra, ideales, etc. tiene discípulos o ha creado una escuela o corriente de pensamiento o de acción. El maestro entonces puede tener o no formación académica en educación, puede ser o no profesor, lo que hace su distinción es su capacidad de trascender y hacer trascender, de permanecer en el tiempo a pesar de los cambios generacionales. Por ejemplo, maestro fue José Antonio Encinas que fue además de profesor, abogado, psicólogo, antropólogo. Pero lo es también, José Carlos Mariátegui que no terminó la educación primaria ni estudio en la universidad, y siendo sincero, en buena hora que no lo hizo, hubiera perjudicado su educación. Cualquier profesor, y no digo un profesor cualquiera, no es maestro. El maestro tiene discípulos, el profesor alumnos o estudiantes, mientras que el docente tiene discentes, y el educador, educandos.

7. El Educador es la persona que interviene en la formación de otra, de modo directo e indirecto pero que trasciende en ella. Educar viene de educare de "dar forma" y de ex ducere o sea "sacar de adentro hacia fuera". Educar no es privativo del profesor ni es un espacio de nadie, educar en un sentido riguroso supone alto profesionalismo, pero por su naturaleza misma, educar corresponde a los diferentes actores que se ha llamado "sociedad educadora". Educador puede ser el padre o madre de familia, el estudiante de sus profesores o de sus compañeros. Educador puede ser el policía, el vendedor de diarios o el periodista que dirige, y a veces mal conduce un medio pero en fin de cuentas.

8. En cambio, Pedagogo no es aquel que enseña pedagogía sino el estudioso del fenómeno educativo, es el científico entregado a la investigación educativa, quien proporcionaba teoría educativa que explique y predigan los hechos y fenómenos educativos. No hay muchos pedagogos porque la investigación está menospreciada. La mayoría de trabajos de pedagogía carecen de rigor epistemológico o sencillamente vuelven a concluir lo mismo que sabíamos.

9. Pero estas consideraciones, el 6 de julio es día del profesor en recuerdo a la creación de la primera Escuela Normal en el Perú. Sin embargo, nuestro saludo a quienes ejercen labores de enseñanza, aunque esperamos que sirva esta aclaración para evitar el uso indiscriminado de conceptos que permiten reivindicar al profesor porque no se es profesor cuando uno quiera o donde se lo permitan sino deben ejercer el magisterio quienes tengan compromiso con su vocación que eso es lo que hace falta.


Gabriel Vela Quico


miércoles, 30 de junio de 2010

AUSOLENCIA



Ausolencia
(breve ejercicio mental frente al espejo)

Individuo al acecho
redime sus fuerzas
para violentar
en un acto heroico

su burda imitación de vida
que consume,
respira
y se alimenta
con trozos de angustia
que contempla inmundo
el otro lado
de su irónica sonrisa.

cesarvill

martes, 29 de junio de 2010

SALÓN DE BELLEZA - MARIO BELLATIN


PLAN LECTOR
Tercer año de secundaria


MARIO BELLATIN


Escritor mexicano nacido en México DF. De padres peruanos, estudió Teología y Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima. En Lima publicó sus primeras novelas, Mujeres de sal (1986), Efecto invernadero (1992), Canon perpetuo (1993), Salón de Belleza (1994) y Damas chinas (1995). Más tarde viajó a México, dónde edita, Poeta ciego (1998), Salón de belleza (1999), El jardín de la señora Murakami (2000), Flores (Premio Xavier Villaurrutia, 2002), Perros héroes (2003) y Lecciones para una liebre muerta (2005). Ha sido director del Área de Literatura y Humanidades de la Universidad del Claustro de Sor Juana y es miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Considerado como un novelista experimental, sus novelas plantean un juego lúdico entre realidad y ficción, con ninguna referencia biográfica, matizados con protocolos apócrifos, crónicas, biografías o documentos científicos, provocando así situaciones inverosímiles e incluso graciosas. Es además autor de la obra teatral Blackout.


Salón de belleza


En Salón de belleza se cuentan tres historias: la de un peluquero travesti en la fase terminal de una enfermedad que no se dice cuál es, pero que, por los síntomas y el contexto, se supone que es el SIDA; también es la historia del Moridero y de los acuarios. Narrada en primera persona, las historias se vuelcan, poco a poco, cada vez más a priorizar ciertos espacios (el espacio del cuerpo decrépito del peluquero, el espacio de los acuarios descuidados, el espacio de la peluquería convertida en Moridero). El Moridero, que es un sitio adonde van a morir las víctimas de esta innombrable peste, se convierte en la gran metáfora de un mundo decadente, en el que las reglas inventadas por el peluquero están regidas por la resignación, por la inminencia de la muerte y por la indiferencia de hallarles una justificación trascendental.

Como metáfora de la vida que se extingue, atacada por un mal incurable, están las peceras, a las que el peluquero les brinda tanto cuidado como a los desahuciados. Para el protagonista no hay mayor diferencia entre ambos, no hay una jerarquía de tipo moral entre estas criaturas a las que sólo se limita ver cómo van perdiendo su belleza. Todo lo hace sin ningún cuestionamiento moral. La evolución del mal en los enfermos, a quienes desinteresadamente, altruistamente, ayuda a sobrepasar la agonía y no morir solos, se canaliza en él, atacado también por la enfermedad, no directamente sino a través de los peces.


Es así, que en los espejos de la peluquería parece ser que el travesti peluquero es el único que no se refleja. La enfermedad en él es vista por medio de la belleza moribunda de los peces. Los peces simbolizan la belleza de la vida y, a su vez, la encarnación de la muerte. Todo está siendo atacado por el mal, la peluquería, los cuerpos de las víctimas humanas, el agua de las peceras y los peces. La corrupción es inevitable y está generalizada.


La razón del peluquero travesti de ayudarlos a morir decentemente, “para morir en compañía”, es una razón más que ética, estética. De ahí que no acepte la compasión cristiana de las monjas por un lado, y de ahí también, por otro, que tenga el rechazo de los vecinos del barrio. Aceptar la ayuda de las monjas sería darle una finalidad al Moridero que él considera inútil. Una finalidad cristiana, de creer en un más allá, o peor aún de darle la falsa ilusión a los pacientes de la posibilidad de un milagro de curarse. El peluquero lo entendió así al principio, cuando quiso rescatar de lo inevitable a un enfermo: “Hicimos algunas colectas entre los amigos para comprar las medicinas, que eran sumamente caras. Todo fue inútil. Más fue el desgaste físico y moral que aquel tratamiento le causó al enfermo como a los que estábamos alrededor. La conclusión fue simple. El mal no tenía cura.”


Lo que lo motiva, entonces, es la misma razón que tiene para seguir criando peces en una peluquería que ya ha perdido su original función. El travestismo o el maquillaje es su arte y la manera de enfrentar a la muerte, de ocultar el dolor. La vida es belleza para el peluquero, y la belleza es lo contrario al dolor y al sufrimiento. No le preocupa que la muerte sea el fin, sino la manera como llega, la manera de hacer horrible lo que antes era bello. Por eso cree que puede vencer a la muerte quitándole a ella (ocultándola mejor dicho) todo el dolor posible y su sufrimiento.


UN MODO DE SENTARSE - CARLOS RENGIFO


PLAN LECTOR
Segundo año de secundaria
Colegio "El Carmelo"


CARLOS RENGIFO

Nació en Lima, el 15 de setiembre de 1964. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad San Martín de Porres. Ha participado en diversos eventos literarios en Lima, como el 2do y 3er Encuentro de Escritores Jóvenes convocado por la Asociación Peruana de Promotores y Animadores Culturales, (APPAC), en 1991 y 1993, respectivamente; la Bienal Arte de los Noventa, realizada en la Biblioteca Nacional del Perú, en 1988; y el Primer Encuentro de Nuevos Narradores Ernest Hemingway, organizado por la Universidad Federico Villarreal, en 1999. Es autor de los libros de cuentos EL PUENTE DE LAS LIBÉLULAS (1996) y CRIATURAS DE LA SOMBRA (1998), y de la novela LA MORADA DEL HASTÍO (2001). Ha ejercido el periodismo en diferentes medios de comunicación y colaborado activamente en revistas literarias peruanas, como Imaginario del arte, Sieteculebras, Arteidea, El Ornitorrinco, El Túnel, etc. Con algunos premios literarios en su haber, en el 2000 fue incluido en el octavo tomo de la antología EL CUENTO PERUANO 1990-2000 que publica el organismo estatal Petroperú.



UN MODO DE SENTARSE


Del libro de cuentos de Carlos Rengifo titulado: “El puente de las libélulas” He escogido uno en particular para trabajarlo en clase: “Un modo de sentarse” Y es que Rengifo maneja bien el conflicto adolescente, su relato es valioso porque ilustra el motivo siempre interesante de las relaciones hombre-mujer en el espacio de la realidad.

El puente de las libélulas es un conjunto de cuentos, precisos y dramáticos, que abre un sólido horizonte dentro del género en la literatura contemporánea en nuestro país, nos adentramos realmente en esa trama oscura donde los personajes, movidos por sus pasiones, prejuicios o simples confusiones existenciales, todos ellos seres de vida simple y cotidiana, se transforman en monstruos de sí mismos al lanzarse al abismo de la explosión existencial, carentes de fuerzas para soportar la dureza de la vida que los ha envuelto desde siempre.

A diferencia de otros planteamientos existenciales, es decir, de aquellos en el que se enjuicia el sentido de nuestra vida, en los cuentos de Rengifo hay una sorda mirada a los inútiles vaivenes cotidianos que establecen un combate contra el sinsentido total. Lo peor, acaso, es la lucidez frente a esa realidad. La conciencia se hace cómplice de la derrota y la misma razón deja una estela de sufrimiento y dolor, y es tan inútil como ilusoria.


Parte de la información ha sido tomada del blog del escritor Ricardo Virhuez Villafane:
http://virhuez-1.blogspot.com/



jueves, 10 de junio de 2010

Ana Blandiana (rumana - 1942)



"Deberíamos"

Deberíamos nacer ancianos,
inteligentes, capaces de decidir
nuestra suerte en el mundo,
saber desde la primera encrucijada
qué camino tomar
y que, irresponsable sólo sea
el deseo de ir más lejos.
Después hacernos, al caminar,
aún más y más jóvenes,
maduros y poderosos alcanzar
las puertas cerradas de la creación,
traspasarlas y, en amor,
volvernos adolescentes,
ser niños cuando nazcan nuestros hijos.
Entonces ellos serán más viejos
que nosotros,
nos enseñarán a hablar,
nos mecerán para dormir,
y nosotros desapareceremos por completo,
cada vez más pequeños,
como un granito de uva, de arveja o de
trigo...

miércoles, 2 de junio de 2010

EL DELFÍN - HISTORIA DE UN SOÑADOR



En este viaje llamado vida, es la voluntad del corazón lo que define nuestro destino; pues para lograr nuestras metas no sólo debemos actuar, sino también soñar; no sólo planificar, sino también creer.

El Delfín es una historia de coraje, de lucha contra nuestros propios límites, nuestros propios miedos. Es una historia que nos recuerda que en la vida hay más de lo que vemos con nuestros ojos: cosas que sólo podemos descubrir si seguimos nuestras propias reglas. Es una historia de esperanza que revela la magia de este mundo, una magia que a menudo olvidamos.



Sergio Bambarén Roggero

Nació en Lima, el 1 de diciembre de 1960, y desde muy joven fue cautivado por el mar, dado que había nacido en una ciudad muy cercana al océano. Esto lo influenció toda su vida y lo puso en un viaje que jamás soñó: volverse escritor.

Su espíritu de aventura lo llevó a los Estados Unidos donde estudió y se graduó como ingeniero químico. Sin embargo, el océano era su gran amor, y su pasión por la tabla hawaiana lo llevó a viajar y a surfear por lugares como América Central, México, California, Chile y Perú.

Luego de regresar por un breve tiempo al Perú, Sergio decidió emigrar a Australia, donde trabajó como ejecutivo de ventas. Sin embargo, siguió viajando, siempre en busca de la ola perfecta.

Después de varios años de residencia en ese país, Sergio decidió tomarse un año sabático y se fue a Europa para proseguir su búsqueda, y fue en Portugal, en una pequeña playa rodeada de bosques de pinos llamada Guincho, en las afueras de Lisboa, donde finalmente encontró la ola perfecta, a la vez que conoció un delfín muy especial que le dio la inspiración para escribir su primera novela: El delfín. La historia de un soñador.

Actualmente, Sergio vive en Lima, Perú, donde practica la tabla hawaiana rodeado de delfines, lo cual le da la inspiración para seguir escribiendo. Sergio tiene una filosofía de vida que trata de compartir con la gente a través de sus novelas: "nunca dejes que tus miedos se interpongan en tus sueños".

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