domingo, 17 de mayo de 2009

LA QUINTA CUERDA



Así empezó esta historia en una fría o ¿calurosa? tarde de verano en la universidad junto a las guitarras de aquellos que no habían aprobado el curso practico de guitarra o como en mi caso que no había aprobado ni aprendido las lecciones de guitarra. Pero eso no importaba, esas tardes serian la excusa perfecta para conocerte y por eso le agradezco a mi eterna torpeza al aprender y a mi vieja guitarra el haberte conocido, finalmente, aprobé el curso y llamé tu atención, pero no aprendí nunca a tocar la guitarra (no se puede tener todo en esta vida).

Pero eso no impedía ni impide hasta hoy aferrarme a mi instrumento de seis cuerdas, cada vez que la música me llama, e imaginar que solo ella me transporta a los más espectaculares escenarios de la música. Es cierto, hasta hoy suelo imaginar en la soledad de mi habitación, que toco ante un enorme teatro iluminado con una voz sublime que encandila a un público totalmente rendido a mis pies, o como ahora que suelo imaginar que, por solo un instante soy Jorge Drexler y te canto al oído “Mi guitarra y vos”. Solo son ilusiones trasnochadas que habitan inocentemente en algún lugar de mi mente y de mi habitación.

Ayer pensaba en la quinta cuerda, la cuerda que le faltaba a tu guitarra, la cuerda que le faltaba a mi vida. Para sonar completa. Es curioso imaginar las formas, los modos, las circunstancias como se crean nexos para acercarse a alguien o como simplemente se crean las notas exactas que nos hacen vibrar lo más profundo de nuestro ser. La quinta cuerda y todas las demás cuerdas crean el sonido perfecto, ese sonido mágico, profundo y estremecedor, es como la voz que despierta y nos hace imaginar, volar o simplemente cerrar los ojos y soñar.

Parte de la letra (del vídeo) de esta buena canción del uruguayo Jorge Drexler dice:

Estás conmigo / estamos cantando a la sombra de nuestra parra / una canción que dice que uno sólo conserva lo que no amarra / y sin tenerte, te tengo a vos y tengo a mi guitarra…

Lamento mucho no haber aprovechado aquellas clases de guitarra durante el invierno en la universidad, pero a cambio agradezco mucho el hecho de salir desaprobado en esas clases y haber tenido la oportunidad de conocerte, gracias a mi guitarra y a las notas melodiosas que flotan en el aire y que nos unen, aquellas notas que nos envuelven en una espiral de dulce ensoñación, y entonces puedo imaginar y como Jorge Drexler puedo cantarte al oído y decirte:

Hay tantas cosas / yo sólo preciso dos:
mi guitarra y vos / mi guitarra y vos…

3 comentarios:

Mulani dijo...

La guitarra nos exige dedicarle tiempo. Estoy segura de que cuando tengas un horario semanal con ella, se van terminar enamorando(Como cierta parejita que conozco). Porque la perseverancia nos conduce al éxito.

cesar vill dijo...

Tienes razón flaquita la perseverancia siempre nos conduce al éxito, espero algún día retomar esas clases de guitarra y de una vez por todas aprender a tocar "de verdad" mi guitarra.

RayGM dijo...

Cesar he visto tu página, manifiestas gran interés en tocar la guitarra, los consejos de Mulani son sabios.Quieres conocer a un gran guitarrista:pues entra en esta blog:
eduardoinestal.blogspot.com